La Hermida y mis hermanas póstumas

25 06 2008

Esta foto tiene ya más de un año… Me han pasado tantas cosas desde entonces que, la verdad, a mí si me dicen que es del año 2000 doy fe de que al acabar la carrera tenía esa cara de pan y flequillo, porque ya ni mido. Lo que tiene de genial esa fotografía es la foto en sí; estábamos en una barbacoa en casa de mi cuñado José Manuel. Los chicos bebían como cerdos y nosotras nos atrincheramos entorno a unas cuantas banquetas y un plato de morcilla, amén de las cervezas, que tampoco fallaron. Lo dicho, que os voy a presentar a mis cuñadas, sí, esas que se parecen a TrulliDog, pero con menos pelo. Moniquina es la tercera por la derecha (y por la izquierda), es decir, la que tiene un bronceado que hubiera sido la envidia del difunto padre de Julio Iglesias. Susana es la del abanico rojo… Tal vez lo más adecuado sea dejar de llamarles cuñadísimas y acuñar el término de ‘hermanas póstumas’, porque a fin de cuentas eso son, unas hemanas mayores que me miman, me consienten y a las que quiero más que a nada. Después de este ataque emocional vomitivo, os informo de que la GranIca y yo nos vamos de comida a Casa Sampedro, un bar de Adarzo que siempre nos ha resultado encantador.

*La foto se llama ‘La Hermida’. La explicación es sencilla: parecemos una pueblatas sentadas al fresco de la tarde viendo pasar coches… O sea, como las vacas miran al tren…