مصر (Egipto)

22 02 2008

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Egipto me ha enamorado de una manera perversa. Enganchada como he quedado al país de las miradas arrebatadoras y los dientes sucios, me planteo cuestiones inimaginables en mi vida hace cosa de un mes, como aprender árabe. Son pensamientos que, sin embargo, no tardan en desaparecer de mi frente, que sigue empeñada en dejarse llevar por las sigilosas corrientes del Nilo y las arenas del Sáhara.

Hay imágenes que no me abandonan ni un instante desde que volví a casa; por ejemplo, la vista de las pirámides desde el avión o el primer contacto de nuestros ojos con el desierto. Pero, sin lugar a dudas, de todos los grandes momentos de ese viaje que ya es irrepetible, me quedo con los 50 minutos que pasé sentada, junto a Marta, contemplando la fachada hermosa del templo de Ramsés II en Abu Simbel. El lago Nasser casi nos lamía los pies y, frente a tanto turista cámara en mano, nos sentimos solas y acompañadas. Como si fuéramos las únicas habitantes de ‘La montaña pura’, que es lo que significa Abu Simbel. Ni las tres horas de autobús atravesando el desierto, ni la ausencia de horas de sueño, ni la estrechez del asiento en el que hundí mis huesos (la cabeza torcida en un gesto imposible, abrazada a una almohada prestada por algún tripulante del ‘Queen of Hansa’) le quitaron lustre a un instante que llevaba años aguardando. El instante en el que dejé rodar dos gotas de agua salada por mi cara. Emoción. Nefertari sigue viva.

Sé que volveré. No he visitado Alejandría; tampoco la Península del Sinaí. Volveré. De nuevo, recorreré las calles de Assuan en calesa y soñaré, tumbada en una hamaca en cubierta, con estar tumbada en una hamaca en cubierta, dejando pasar orillas pobladas de palmeras y camellos cansados, escuchando el fluir de los siglos de ese viejo Nilo que ahora me trae tantos recuerdos aún húmedos, empapados de orgullo y soberbia.

A pesar de mi camello ‘El Imbécil’, (de nuevo) me subiré sobre su espalda incorformista para descubrir cada una de las aristas de las Pirámides de Giza, que me engullirán en sus tripas axfisiantes mientras trato de asignarle a cada una su nombre. Que si tú eres Keops y tú Kefrén. Que tú te llamas Micerinos.

(De nuevo) me enamoraré de cualquier mirada mora en Khan el Khalili (como mucho, durante veintitrés minutos, que es el tiempo máximo de enamoramiento que me permito en estos momentos) y me internaré en la Ciudad de los Muertos dispuesta a conocer a los Vivos que la habitan, por mucho que diga el guía-tozudo Sayed, empeñado en abrirme el pecho -cuchillo en mano- para quedarse con mi alma (las formas del amor son múltiples y complicadas).

La próxima vez, la próxima, prepararé una cena íntima en el Museo de El Cairo con cualquier Mahmud que se preste (a lavarse los dientes de vez en cuando), por cuyas instalaciones me pasearé con la Máscara de Tutankamon puesta. Y en chilaba.

 *En la fotografía se advierte con claridad el esfuerzo realizado por El Imbécil (siento el plagio, Elvira Lindo) a la hora de mantenernos en cabeza. Por supuesto, acabamos llegando los últimos.


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3 respuestas

25 02 2008
Sara (compi egipcia)

Hola!
Me encantado como has descrito el viaje, haciendome recordar lo emocionante que fue…Mucha razón tienes en que ha sido un viaje inolvidable, para mi sobre todo, ya que siempre quise ir, pero dejando esa ilusión aparte, la verdad es que la compañía de todos los que fuimos junto con ese maravilloso pais y la felicidad de sus gentes, han hecho que sea imposible de olvidar, y que, en mi caso y al igual que tú, tenga tantas ganas de volver.
Bueno guapa, espero que te vaya todo muy bien y que nos volvamos a ver pronto.
Muchos besos.

26 02 2008
creandomislimites

Que envidia tu viaje…
y por cierto… al final no me enseñaste las fotos ¡eh!
Quiero verlas, pese a aburrirte tanto como para no merecer que me las enseñes…
En fin… resignación, que remedio :) ))))

Mua mua mua mua…

PD: Encontré tu huequito en internet ;)

26 02 2008
la alambrada

Gracias, Sara… Desde luego que alguna otra escapada haremos juntas, que viajeras como tú (con esas ganas) no he conocido muchas¡ Y tú, pequeña Itz… Te vas a tragar todas las fotos, una por una, pero en casita y con una cena, que me da pereza sacarlas de casa (se portan muy mal los colosos, los templos y las esfinges fuera de Magallanes…, jijiji). Besos…

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