“Necesitas un Miguel”, me ha dicho Alma hace un rato, mientras relamía un helado de vainilla a un sol de Santander que ha debido largarse a otras latitudes más agradecidas, porque amenaza con llover desde que dejamos los cubiertos sobre el plato.
Yo la miro siempre con cara de aprobación, porque es cierto que el noventa por ciento de las veces tiene razón en las cosas que me dice, aunque creo que cada vez me dice menos, porque se va acostumbrando a mis días y noches dilatados, a los voy y vengo, a los mañana sí y hoy no, o viceversa.
Alma me desea un Miguel porque esta harta de mi cara de sofoco constante. Que si me ha dicho esto y yo le he contestado aquello y entonces me ha mirado y le he respondido y me ha sonreido y yo he llorado… Alma sabe que a mí no me hacen falta ni migueles ni pedros ni emilios varios. Que lo que me hace falta es sacarme el carné de soltera de una vez y pasar de los complejos derivados de más de diez años de novios unas veces cariñosos, y las otras menos, pero también.
Que todo el monte no era orégano. Pero tampoco ortigas ni espinos ni cagadas de vaca.
El caso es que le explico a Alma que me gusta este descampado en el que vivo, pero que las incursiones de bárbaros siguen dejándome perpleja. Necesito algo de silencio. Creo que colgaré el ‘No molesten’ y me sentaré en una de esas sillas de camping a tomar el sol o las gotas de agua, mientras un viento sur alocado esculpe figuras de espuma en la mar y yo me relajo pensando que no hay nada capaz de hacerme daño, nada capaz de enturbiar un momento perfecto de soledad meditada. Que al fin al cabo mi soledad es meditada, aceptada y decidida.
Pequeña Flor, qué rico estaba el queso, la croqueta, el boquerón y la hoja de lechuga. Qué refrescante la Alhambra en tu compañía. Qué intensas las palabras y que auténticas las carcajadas.
Voy a cambiar el guión de la historia. Sin portales ni despedidas al mediodía. Sin vendettas. Trataré de contar las nubes para decidir si el cielo es finito, porque creo que las buenas historias están llenas de carreteras con baches que estropean las ruedas del coche, con la pasta que cuesta cambiarlas.
Tengo las ruedas del coche casi lisas por un uso abusivo e inadecuado; tengo que reconocer en este punto (también meditado) que es posible que la dirección sufra también a causa de mis paseos por carreteras secundarias de doble sentido.
¿Y si directamente cambio de coche?
Sacarte el carnet de soltera… tu lo flipas.
Otra cosa, los ‘Migueles’ no se buscan sino que se encuentran. Así que mantén bien despiertos esos ojillos para cuando se cruce en tu camino…
Y muchas gracias por el rato de ayer, me gustó conocer otro sitio en tu compañía.
La semana que viene reduciremos gastos y nos citaremos en tu casa…
Buen día
Paso de los Migueles… Me he levantado de RebeldeWay… Mejor te quedas en mi casa a cenar y nos volvemos a dar un paseo por el Rubicón y por el Río… Que no???
Ante incipientes rumores relativos a mi persona me he asomado a la alambrada.
Sólo quisiera aclararte algo. Tu pequeña flor también tenía una cerca de alambres afilados como ataque (que no defensa) ante los hombres.
Algo más. Creo que nos une un argentino cuya vida no podía estar más lejos de una vida tranquila, una relación estable… mira ahora.
Con esto no digo que cambies.
Lo que te digo es que no descartes.
Un beso y espero conocerte pronto, cuando dejes de rehuirme.
Jejeje…
Por fin… Miguel¡¡¡¡
El milagroso Miguel¡¡¡
Es un placer que te hayas asomado a estas latitudes…
No sé a quién de los dos envidios más, si a la Pequeña Flor o a ti¡
Un beso y acércate para la próxima comida, que me gustan mucho los tímidos¡
Además, que no estoy tan loca como me pinto…
Un besazo¡
Por cierto, que sepas que nuestro argentino vuelve a hacer gira por españa y hay una fecha en bilbao el 31 de mayo.
Ah si????
Pues hab´rá que ir, y que Alma se trague el concierto…
Que me muero de las ganas de verle¡¡¡¡
Pues yo cambié de coche….y siguiendo la tradición de ponerle nombre a los vehículos, tablas, guitarras y demás cacharros que rodean mi vida, le puse OLAF, que no Miguel, dado su origen Sueco.
Estoy encantado con él. Me tiene encandilado.
Ha venido a cubrir necesidades varias en mi vida.
Es un sueco apuesto, fiable, seguro, cómodo y cariñoso, potente, grande, puntual….y aunque suene mal, he de reconocer que Chupa bastante….pero me tiene encandilado desde el día que le encontré. Uno se adapta a lo que sea.
A lo mejor tu necesitas un “Olaf” o un “Richarl” en tu vida…y no un Miguel!
P.D.: tu descampado rebosa vida por todos lados….lo leo en tus líneas. Asi que nada de carteles con “No molesten”
Te acuerdas de Carrie Bradshow y sus amigas in the city????
Claro¡¡¡ Me encantaba esa serie… De hecho, hace un ratín andaba leyendo que han presentado la peli en Londres, en vez de en Nueva York, que parecía lo más lógico, no???
Olaf….
Richard….
Ay, no sé. Qué jaleo. Lo mismo virgencita, virgencita, que me quede como estoy…
Jejeje
Besos¡
Acerté por tanto con la serie…sabía que te gustaba….no se porqué.
Reconozco que a mi también me gusta.
Se está terminando la 4ª temporada…(no la había visto y ahora mi cuñáaaaá me está pasando las temporadas en dosis de formato DVD)…asi que tengo que ir a pillar mas.
Un besote pa ti tb!
Y no seas tan fatalista como las chicas de la city…
Salinas!!! la vida puede se rmaravillosa!!!!!