La soledad era esto

5 06 2008

*Estamos en junio. Así, casi sin darme cuenta, el verano se ha colado a través de las ventanas, a pesar de que ninguna brisa suave barra unas cortinas que no existen en MiCasadeMagallanes. Se supone que los días más largos del año se suceden ahora; es inevitable que los santanderinos nos perdamos los lentos anocheceres de junio, porque -casi cada año- las nubes cumplen su función de tocar las narices a los que nos gusta sentarnos a esperar que el sol se esconda en el horizonte, cerveza en mano y amigos al lado.

Así las cosas, ayer he conseguido (creo que por primera vez) quedarme en casa desde la cuatro de la tarde en adelante. No voy a ser original: yo también me estoy leyendo ‘El juego del ángel’, del CarlosRuizZafón que denosta Jefito y que a mí me obliga a devorar páginas sin descanso, hasta que me duelen los brazos de tanto soportar el libro frente a mi cara (siempre tumbada boca arriba; el cenicero, los cigarros, la botella de agua y el móvil cerca para no perder el tiempo en cosas como retirar la manta, levantarme, buscar el cenicero, encender el cigarrillo de turno y volver a colocarme en la posición inicial para reiniciar la lectura).

Creo que a las doce ya estaba en la cama. Es algo que, desde que cumplí los 30, hará cosa de dos semanas, se repite con demasiada asiduidad. Yo le regalo un par de significados a mi comportamiento, que nada tiene que ver con la suma de beldades en mi calendario. La primera de ellas es MiCasadeMagallanes, que -gracias al despojo de sus muebles originales y a la entrada de mis muebles originales- ha logrado convertirse en un lugar, como diría mi amiga Itziar, acogedor. O sea, en una casa. Es algo que echaba de menos hacía meses y que he hecho realidad hace sólo dos días. Por eso me quedo en casa así, sin preocuparme del mundo exterior, sin hacerle caso a los llamados de la nevera, que quiere correr una suerte similar a la de la habitación o el salón, y llenarse de cosas bonitas. Me quedo en casa y escucho música o leo. De vez en cuando, sólo a ratos cortos, enciendo la tele.

Así que la soledad era esto, que reza el título de uno de los libros de un amante habitual en mi lecho, Juanjo Millás.

La soledad (maravillosa soledad) era esto.

La segunda de las razones por las que permanezco más en casa que hace unos meses tiene que ver con la superación de traumas varios (soy exagerada en el uso de la palabra trauma, pero yo siempre soy exagerada con todo) y la falta de dinero. Ya no busco. Me he encontrado. Y además, no me acompañan los fondos para las largas noches de cervezas de antaño, aunque es cierto que, quien siembra, acaba recogiendo, y me sobran manos amigas (menos mal) para continuar perfilando sonrisas nocturnas de cuando en cuando, previa invitación, claro.

La soledad era esto.

La soledad consistía, sencillamente, en estar bien con uno mismo. Una tarea que, así contada, parece fácil de llevar a la práctica, pero que no deja de sostenerse sobre un increíble esfuerzo de búsqueda personal que recorta las energías y afianza con cemento los pilares que estaban a punto de venirse abajo.

*En la foto, que no tiene nada que ver con este post, Marisane con su sobrino Trulli… Tan mono¡ Otro día pongo una foto de mis cuñadas, que son iguales, pero con menos pelo…


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4 respuestas

5 06 2008
MONI

TENGO 2 COMENTARIOS:

1.- TIENES ALGUN PROBLEMA CON EL “JUEGO DEL ANGEL”, O ES QUE NO PUEDES LEER LO QUE LEE TODO EL MUNDO?

2.- NO ES QUE TUS CUÑADAS TENGAN MENOS PELO, NO, ES QUE NO TIENEN UN “PELO” DE TONTAS!!

5 06 2008
MONI

ESO ES TODO!!

8 06 2008
Anonimo

Eso eso , pon unas fotos de tus cuñadas las pelochas!!!!!

9 06 2008
la alambrada

La Queen amparándose en el anonimato de Internet… Y todo por malmeter con la familia… Uyuyuy… Esto lo voy a consultar con la abogada, a ver si vais a acabar los Guindilleros dando con los morros en la cárcel¡ Jejejeje¡ Por favor, que alguien me pase la FotoDeLaHermida para colgarla¡

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