Especies que desaparecen

20 06 2008

Pertenezco a un especie en peligro de extinción. Los de mi raza no juzgan, ni atosigan. Tampoco avasallan y defienden la autonomía personal (sobre todo, la autonomía intelectual) con verdadero ahínco. Mis semejantes creen en las segundas oportunidades y también en las terceras y las cuartas. Aunque pensamos que las quintas son las mejores, las que -por fin- te convierten en un ser libre. Los de mi género amamos sin ataduras y no hacemos demasiadas preguntas, no por miedo a conocer la respuesta, sino porque no siempre nos interesa enfrentarnos a una verdad de aristas bien rematadas. Es mucho más divertido dejar el plano de lo real para los realistas, sumergirse en un océano de posibles, con escalas cromáticas millonarias, sin horarios, sin saludos protocolarios, sin la ambición que copula por domesticarte y porque tú me domestiques.

Las especies que desaparecen son las más bonitas, porque después ya no existen, forman parte de un imaginario colectivo del que ya me siento parte antes de tiempo. Aprovecho cada minuto, no sea que se acabe sin haberlo rematado en el segundo cincuenta y nueve, y salgo guapa a la calle porque yo soy guapa por dentro.

 -Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple : Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos.

 

 


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